
Decide la renovación
¿Te gustaría darle el control de tu vida a un extraño?
Supongo que no. Es decir, sabes que no vas a terminar en un buen lugar. Posiblemente vas a dar la típica expresión: «Dios tiene el control de mi vida». Eso suena bastante espiritual. Y está bien.
Te invito a tomar en cuenta tu unidad con Dios. Este es un punto importante que Jesús vino a revelar. Para Jesús, Dios no era un asunto ajeno, externo o distante. Él reveló al Gran Yo Soy.
Esto quiere decir que tú estás a cargo. Nadie más lo está. Eres responsable de tu vida. Tienes el poder de decidir en qué pensar, qué ver, con quién comunicarte y a dónde ir. Según Dios: eres lo divino en la tierra.
El más alto nivel de educación
Tu transitar por el sistema educativo del mundo te puede dar una noción de cómo opera el Reino de Dios. Puede sonar como una parábola moderna, pero míralo de esta manera: el Reino de Dios es semejante a una Escuela.
Y este lugar no está afuera. Es interno. Está dentro de ti. Siempre ha estado ahí, en lo profundo de tu ser. Ir a esta Escuela no es para cualquiera. Es para valientes. Para aquellos que desean vivir distinto.
A través del entrenamiento del Espíritu Santo llevas tu vida a niveles altos, a manifestaciones que no van a estar marcadas por tristeza o decepción. Su educación de luz resulta en plenitud.
Dale un vistazo a Proverbios 10:22,
«La bendición de Jehová es la que enriquece, Y no añade tristeza con ella».
Para desatar la riqueza celestial es necesario educar tu mente.
Bajo el pensamiento humano tal vez te sientas como extraño ante la palabra Enriquecer. Pero leyendo esta parte de la Escritura, parece ser que Dios quiere que te familiarices con ello. Él te ha enriquecido en Cristo.
Evita tener conflicto con la riqueza. Esta bendición te pertenece. La primera aplicación de esta riqueza ciertamente es la revelación. Ahora te animo a creer que es la total voluntad de Dios enriquecerte financiera y materialmente.
¿Cómo se siente eso?
Para establecerlo en tu mente, toma este momento y declara: Dios me ha enriquecido con toda bendición. Mi atención está en lo que llevo dentro. Él me ha enriquecido con toda bendición.
¿Crees posible tener el poder de escoger tus pensamientos para manifestar lo que anhelas? ¿O acaso, siendo llamado a una vida de Reino, estás dejando espacio para pensar como mendigo? ¿Qué está reflejando tu vida en este momento?
Estás detrás de todo lo que te pasa
Nada es aleatorio en tu vida.
Si quieres ver victoria esto es lo primero en lo que tienes que pensar. Si quieres prosperidad esta es la semilla que tienes que plantar. Si quieres sanidad esta es la verdad que tienes que visualizar.
Tienes el poder para declarar lo mejor. Tienes la autoridad para entrenar tu mente. Tienes la libertad para decidir transformar tu vida. Y todo inicia con un pensamiento de Dios. Sus pensamientos son de paz y prosperidad.
Los pensamientos humanos no alcanzan lo celestial. Por eso te es necesario dejar de considerarte como un simple ser humano. Eres espíritu. Esta es la plataforma para que todo te sea posible. Porque el diseño espiritual es un diseño de fe.
¿Estás listo para desatar las riquezas que Dios te entregó en Su mente? Si estás leyendo esto, estás a unos cuantos pasos de un gran cambio en tu vida. ¿Lo crees?
Victoriosa reprogramación
Muchos tienen conflicto con el término Programación. Y lo entiendo. La conclusión para ellos es: no soy un robot. Y eso es verdad. No eres, pero tienes algo especial, diseñado de tal manera por Dios, que funciona con programación. Esto es: tu mente.
Viendo el asunto de la programación con el lente del Reino, vas a encontrar algo de un nivel mucho mayor: La Reprogramación. Y esto está totalmente vinculado con lo que conoces como arrepentimiento.
El mundo ya te educó lo suficiente en lo externo. Ahora vas a dirigir la atención a tu interior para darte cuenta de la riqueza que tienes en tu poder.
Si no reprogramas tu mente para la victoria por medio de la Palabra de Dios, el mundo la programará para la derrota. Esto es uno de los principios presentados en la Escuela de Meditación Bíblica: Eres espíritu. Tienes una mente, un alma y un cuerpo.
Lo repito con propósito, porque es a través de la repetición que tu mente se fortalece en la verdad. Y es especialmente el área de la mente lo que eres llamado a renovar.
Romanos 12:2 es claro con el asunto:
«No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestra mente, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta».
Creo que no necesito darte una extensa lista de versos bíblicos para comprobarlo. Mi intención no es convencerte. La Palabra es el gimnasio de la mente. Y a Dios le interesa que entrenes tu mente por medio de La Palabra.
Toma el control de tu mente
Dios diseñó tu mente de manera poderosa para traer el cielo a la tierra. Esto tiene que ver con la manifestación de tus más altos anhelos, y de dar grandes demostraciones de servicio.
Mientras tu mente esté al tanto con la manera de pensar del cielo, el cuerpo y el alma te van a seguir el paso.
Y esta es una decisión de cada día: pensar como Dios. Su Presencia te da acceso a la más alta educación. Y estas clases no son algo que vas a tomar en medio de la multitud. Eres llamado a salir del tiempo y del espacio, para ascender a los lugares celestiales. Es posible.
Esto no te lo presento como una frase que simplemente «suena bien». Ir a los lugares celestiales debe ser una realidad para el creyente. Porque en esa dimensión está tu transformación.
Entre más te expones a la dimensión de Dios, más cambia tu manera de comunicarte con tu mente, con tu alma, con tu cuerpo y con tu mundo.
Todo personaje bíblico que mantuvo su relación con Dios recibió una formación de luz. Cada uno de ellos era trasladado en la intimidad. No volvían igual al mundo. Se presentaban con soluciones. Su manera de vivir confrontaba sistemas de esclavitud, enfermedad y condenación.
Las historias ya te son bien conocidas. Ahora es tiempo de pararte en el poder de tu historia. Es momento de que pienses distinto, que salgas del molde humano y te expandas por la gloria de tu ser divino que es Cristo.
La Escuela del Espíritu está dentro de ti, y se entra a solas, en quietud y en confianza.
«Porque así dijo el Señor Jehová, el Santo de Israel: En descanso y en reposo seréis salvos; en quietud y en confianza será vuestra fortaleza», Isaías 30:15.
Este es el estilo de vida que vence al mundo.

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